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jueves, 10 de junio de 2010
La preocupación excesiva puede ser un trastorno
miércoles, 28 de abril de 2010
¿Cómo perciben el mundo los tímidos?
martes, 13 de abril de 2010
Trastornos de Ansiedad en la Infancia: Fobia Escolar
- No quieren ir al colegio o quedarse en él.
- Niños que no van nunca, o faltan con frecuencia.
- Niños que necesitan que los obliguen para ir al colegio.
- Ausencias escolares por enfermedad orgánica.
- El niño falta porque los padres, deliberadamente, no lo mandan al colegio.
- La causa de las inasistencias es una problemática social como ignorancia, pobreza, abuso, etc.
- Trastornos específicos del aprendizaje.
- Trastornos de conducta (conducta antisocial, conducta desafiante, etc.)
- Trastornos por Déficit de Atención.
- Trastorno de Ansiedad de Separación
- Trastorno de Ansiedad social
- Trastorno de Ansiedad Generalizada
- Fobia Específica
- Trastorno Obsesivo Compulsivo
- Alto nivel de stress
- Bajo rendimiento escolar
- Dificultades para establecer vínculos sociales
- Mayor riesgo de conducta antisocial
- Alteración de la vida familiar con riesgo pérdida del control parental.
- Fallas en la inserción económico-social del sujeto
viernes, 19 de marzo de 2010
¿Que son los Pensamientos Automáticos?
- Magnificación/minimización. (magnificar lo negativo y minimizar lo positivo).
- Adivinación del futuro (catastrofización)
- Descalificar o descartar lo positivo.
- Razonamiento emocional (“yo me siento así, por consiguiente soy así”)
- Explicaciones tendenciosas.
- Rotulación (etiquetar).
- Pensamiento “de todo o nada”
- Filtro mental (abstracción selectiva)
- Generalización
- Expresiones con “debe” o “debería” (exigencias, demandas).
- Visión en túnel (considerar algunas señales del medio, excluyendo otras)
miércoles, 17 de febrero de 2010
Preguntas y Respuestas acerca de la Psicoterapia Cognitivo-Conductual
¿Qué es la terapia cognitivo conductual?
La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una de las pocas formas de psicoterapia que se ha probado científicamente y ha demostrado ser eficaz en más de 300 ensayos clínicos para muchos trastornos diferentes. En contraste con otras formas de psicoterapia,
¿Cuál es la teoría detrás de la terapia cognitivo-conductual?
¿Qué puedo hacer para prepararme para la terapia?
Un primer paso es fijar objetivos. Pregúntese, "¿En qué aspectos me gustaría ser diferente cuando finalice la terapia?". Piense específicamente acerca de cambios que le gustaría hacer en el trabajo, en su casa, en sus relaciones con la familia, los amigos, los compañeros y otros. Piense qué síntomas han estado molestándolo, y cuáles le gustaría disminuir o eliminar. Piense si existen problemas en otras áreas que le gustaría mejorar: tener otros intereses culturales, espirituales o intelectuales, aumentar el ejercicio físico, disminuir malos hábitos, aprender nuevas habilidades interpersonales, mejorar el manejo de ciertas situaciones en el trabajo o en casa. El terapeuta le ayudará a evaluar y a refinar estas metas.
¿Qué pasa durante una sesión típica de terapia?
Una de las primeras cosas que su terapeuta hará en la sesión de la terapia es determinar cómo se ha sentido esta semana. Esto es lo que nosotros llamamos un chequeo del estado de ánimo. Se le preguntará qué problema le gustaría tratar en esa sesión y los sucesos importantes de la semana anterior. Entonces el terapeuta hará un puente entre la sesión anterior y la sesión de esta semana preguntándole lo que le pareció importante de la sesión pasada, qué tareas pudo hacer durante la semana, y si hay algo de la terapia que le gustaría cambiar.
Luego, ambos discutirán el problema o problemas que usted eligió y se evaluará la exactitud de sus pensamientos y creencias acerca de esa situación problemática. Usted también aprenderá nuevas habilidades a través de técnicas específicas, y discutirá con el terapeuta cómo puede hacer buen uso de lo aprendido durante la sesión. El terapeuta resumirá los puntos importantes de la sesión y le pedirá su opinión. Tanto el terapeuta como el paciente son bastante activos en esta forma de tratamiento.
¿Cuánto tiempo dura la terapia?
Una vez completada la evaluación de su caso, el terapeuta estimará cuánto tiempo le podría tomar alcanzar las metas fijadas. Generalmente la frecuencia de las sesiones es de una vez a la semana. Cuando el paciente y el terapeuta lo dispongan, se disminuirá la frecuencia de las sesiones. Este espaciamiento gradual entre sesiones le permitirá practicar las habilidades que ha aprendido mientras todavía está en terapia.
¿Qué hay acerca de la medicación?
Los terapeutas cognitivo-conductuales pueden discutir las ventajas y desventajas de medicación con usted. Muchos pacientes son tratados sin medicación. Algunos trastornos, sin embargo, responden mejor a una combinación de medicación y TCC.
¿Cómo puedo hacer un mejor uso de la terapia?
Una manera es preguntarle a su terapeuta cómo podría complementar su psicoterapia con lecturas sobre TCC, libros, folletos, etc. También es recomendable prepararse cuidadosamente para cada sesión, pensando sobre lo que usted aprendió en la sesión anterior y apuntando a lo que usted desea discutir en la próxima sesión. Otra forma de optimizar los resultados de la terapia es asegurarse de llevar a su vida cotidiana lo aprendido en las sesiones.
¿Cómo sabré si la terapia está funcionando?
La mayoría de los pacientes nota una disminución en sus síntomas dentro del segundo o tercer mes de terapia, si han asistido a las sesiones fielmente y han hecho regularmente las tareas sugeridas entre las sesiones.
Extraído de Judith S. Beck, Ph.D “Questions & Answers About Cognitive Therapy”
lunes, 11 de enero de 2010
¿Timidez . . . o Fobia Social?
Diferentes situaciones sociales que para la mayoría de la gente son comunes y cotidianas, para otros representan eventos temidos. Las personas de este último grupo intentan evitar estos acontecimientos, pero en ocasiones no tienen más remedio que soportarlos, aunque con un gran esfuerzo. Sufren entonces una creciente ansiedad, que puede incluso, con frecuencia, conducir a una verdadera crisis de pánico.Los síntomas físicos que acompañan estas situaciones son: palpitaciones, temblor, sudoración, tensión muscular, sensación de vacío en el estómago, boca seca, sensación de frío, calor, ruborización y dolores de cabeza, entre otros.
Generalmente las personas que padecen este tipo de trastorno presentan un intenso temor ser evaluadas en forma negativa por los demás. De este modo, se sienten muy inseguros cuando deben desempeñarse en alguna actividad o tarea que implique la presencia de terceros. Sin embargo, no tienen dificultades cuando realizan las mismas tareas en privado.
Es importante diferenciar
Algunas características de
Mirar a los ojos a personas desconocidas, iniciar o mantener conversaciones, expresar desacuerdo, recibir cumplidos, asistir a eventos sociales, citarse con alguien, comer o beber en público, ser el centro de atención, hacer una conquista amorosa, hablar en público….
El Trastorno de Ansiedad social se presenta con una frecuencia de 13,3 % de la población general, la edad de comienzo es en el traspaso de la infancia a la adolescencia, entre los 13 y 15 años aproximadamente, pero se diagnostica mucho más tardíamente.
Datos de un Estudio Clínico desarrollado en el CentroIMA, sobre un total de 384 pacientes:
- El promedio de edad de consulta (en la cuál se efectuó el diagnóstico de Trastorno de Ansiedad Social o Fobia Social) es de 33 años.
- Al igual que en la mayoría de los estudios internacionales, en nuestra población el trastorno aparece en un 70 % en sexo femenino y 30 % en el masculino.
- Según su estado marital la muestra se divide como sigue:
- Solteros: 58 %
- Casados: 36 %
- Otros: 6 %
- El motivo de consulta más frecuente es ansiedad excesiva en situaciones de desempeño social y evitación de tales situaciones.
- En la muestra, el trastorno se observó asociado a otros trastornos en un 80 % (fundamentalmente, depresión, otros trastornos de ansiedad, e ingesta excesiva de alcohol). Es decir que solo se presenta en forma pura en un 20 % de casos.
A pesar de la severidad de los síntomas, con la psicoterapia cognitivo conductual la recuperación no sólo es posible sino que se consigue en la amplia mayoría de los casos, entendiéndose por recuperación el retorno a las actividades habituales.
En algunos casos es necesario implementar, de modo simultaneo, un tratamiento farmacológico, con el objeto de lograr una mejor y más rápida atenuación de la sintomatología ansiosa.
Test de Auto-evaluación:
El siguiente cuestionario le ayudará a detectar los síntomas de ansiedad de un modo rápido y sencillo, y le brindarán la posibilidad de orientarse hacia el diagnóstico. Por supuesto, el diagnóstico de certeza sólo podrá ser efectuado por un profesional capacitado en esta área de la salud:
- Las situaciones sociales en las que siento que podría ser juzgado por los demás me provocan una preocupación, ansiedad o temor exagerado e irracional (me cuesta interactuar con personas que no conozco bien, en general soy una persona tímida).
- Hace tiempo que evito participar de reuniones, grupos o eventos sociales, debido a este problema. Cuando me enfrento a una situación de ese tipo, sufro palpitaciones, temblores, me transpiran las manos y a veces me ruborizo. Entonces me pongo aún más ansioso por temor a que lo noten
- Me resulta muy difícil:
- Trabajar mientras me observan
- Mirar a desconocidos a los ojos
- Relacionarme con alguien del sexo opuesto
- Entrar a una reunión cuando ya están todos sentados
- Comer o beber delante de otros
- Dirigirme a un superior
- Hablar en voz alta frente a un grupo (dar una clase, un informe, una conferencia, etc.).
- Con frecuencia me siento deprimido por estas limitaciones. Mi vida socio-laboral se encuentra seriamente afectada.
Si contestó de modo afirmativo a varias de estas preguntas, es probable que usted sufra de Trastorno de Ansiedad Social.
Dr. Enzo Cascardo
sábado, 28 de noviembre de 2009
Juego Patológico: cuando jugar deja de ser un juego
“Claudio tiene 32 años, es casado y tiene una beba de 6 meses. Hace 9 meses lo despidieron de su trabajo y como una forma de de aliviar su angustia y desesperación, comenzó a jugar en las máquinas tragamonedas.
“En un principio lo hacia por diversión, para olvidar los problemas” – nos cuenta Claudio- Pero luego de 2 oportunidades en las cuales ganó algo de dinero, el juego comenzó a convertirse en una obsesión.
Tenia la ilusión de poder paliar las dificultades económicas ganando en el casino, y sin darse cuenta, comenzó a jugar casi todos los días, a pesar de las reiteradas pérdidas.
Llego a gastar todo el dinero de su indemnización, a endeudarse con amigos y a poner en serio riesgo su calidad de vida y la de su familia. Claudio se había convertido en jugador patológico.”
El juego como actividad general desempeña un papel importante en el sujeto humano (tanto en el niño como en el adulto).
Es un proceso que permite el aprendizaje de múltiples conductas, con altas probabilidades de éxito y motivación. Sirve para entretener y disfrutar determinados períodos de tiempo. Es, en resumen, una actividad placentera.
Se pueden distinguir 2 tipos de conductas de juego:
- El juego como entretenimiento o pasatiempo. (aquí no hay intervención del dinero)
- El juego como procedimiento donde se arriesga algún bien, se consigue o se pierde dinero u otro tipo de ganancias.
Es este segundo tipo de juego el que ha facilitado la aparición de conductas problemáticas conocidas como adicción al juego, juego patológico o ludopatía.
El juego patológico es una enfermedad adictiva en la que el sujeto es empujado por un incontrolable impulso de jugar. El impulso persiste y progresa en intensidad y urgencia consumiendo cada vez más tiempo, energía y recursos emocionales y materiales del individuo.
Cabe destacar 3 características típicas de esta conducta problemática:
- La persona se ve obligada por una urgencia psicológicamente incontrolable a jugar
- Es un trastorno persistente y progresivo de la conducta. Genera dependencia emocional
- Afecta la calidad de vida del enfermo en forma muy negativa.
El juego patológico tiene muchas similitudes con el alcoholismo y el abuso de sustancias, y esta considerado una adicción.
Es por esto que genera síntomas de abstinencia al intentar abandonar la conducta (ansiedad, agitación, depresión, irritabilidad, inquietud, entre otros)
Es importante tener en cuenta la diferencia entre los distintos tipos de jugadores, con la finalidad de poder hacer una detección precoz de la problemática:
- Jugador Social: es quien juega ocasional o regularmente, lo hace por entretenimiento o satisfacción, tiene control total sobre la conducta de juego y puede abandonarla cuando desea.
- Jugador problema: es aquel que realiza una conducta de juego frecuente o diaria con un gasto habitual de dinero (en ocasiones excesivo). Tiene menos control de la conducta y es, por esto, una persona con riesgo potencial a convertirse en jugador patológico.
- Jugador patológico: es quien tiene una dependencia emocional del juego, perdida total del control de dicha conducta e interferencia con el funcionamiento normal de su vida cotidiana.
Según investigaciones realizadas en EEUU, entre el 2 y 3 por ciento de la población sufre de este tipo de trastorno. Dos hombres por cada mujer presentan este problema, y el promedio de edad de los afectados oscila entre los 18 y los 30 años.
El jugador compulsivo tiene una personalidad característica que, en cierta medida, explica su comportamiento o desorden.
Se los describe psicológicamente como “buscadores de sensaciones”, esto es, la necesidad de experimentar sensaciones, experiencias diversas, nuevas y complejas y el deseo de verse implicados en riesgos físicos y sociales como consecuencia de tales experiencias.
Presentan diversos sesgos cognitivos entre los cuales se destacan la ilusión de control con respecto al juego. El jugador piensa que tiene una estrategia para ganar y control para modificar los efectos del azar.
Asimismo, tienden a considerar cada una de las apuestas como hechos relacionados. Este razonamiento incorrecto posibilita la sobre-estimación de las probabilidades de éxito.
Coexisten también pensamientos de tipo supersticioso, baja autoestima y falta de recursos para enfrentar problemas cotidianos (en algunas personas el juego se convierte en una vía de escape a sus problemas, que permite aliviar transitoriamente las situaciones de estrés)
¿Como podemos tratar esta problemática?
Existen diferentes técnicas con las cuáles podemos intervenir en los casos de juego patológico. Mencionaremos brevemente alguna de ellas:
- Técnicas de intervención con el objetivo de la abstinencia total de jugar: en este enfoque, se establece la abstinencia como objetivo principal. Los grupos de auto ayuda (como por ejemplo Jugadores Anónimos) adhieren a este enfoque y han desarrollado un proceso de intervención y recuperación estructurado en doce pasos. Tienen el beneficio principal de proveer a los pacientes herramientas para aprender conductas a partir de las experiencias de los otros. Sin embargo, no existen muchas investigaciones de rigor científico acerca de la efectividad de estos tratamientos.
- Técnicas aversivas: intentan aplicar consecuencias desagradables (no reforzantes) a la conducta de juego. Se utiliza básicamente la técnica de Sensibilización Encubierta (que consiste en imaginar la conducta problema e inmediatamente imaginar consecuencias aversivas).
- Técnicas de desensibilización y relajación: dado que en muchos jugadores se asocia la conducta con alteraciones en el nivel de activación fisiológica, se incluye la relajación como procedimiento para reducir esta activación.
- Exposición con prevención de la respuesta y control de estímulos: consiste en exponer a los sujetos a situaciones habituales de juego, pero sin permitirles jugar y facilitando que realicen conductas alternativas.
- Terapia Cognitiva: Ya hemos descrito como el jugador presenta sesgos o distorsiones cognitivas con respecto al juego. Este abordaje, consiste en lograr que el paciente identifique estos errores, y genere alternativas de pensamiento más racionales.
Todas las opciones de tratamiento antes mencionadas, abordan algún aspecto de la conducta de juego patológico.
Es por esta razón que habitualmente se utilizan programas de tratamiento multicomponentes, donde se engloban las diferentes formas de intervención con el objetivo de controlar los distintos aspectos de este trastorno.


